Yo por ti y…

Esta última semana ha sido como una película de Brad Silberling ya que una serie de catastróficas desdichas han azotado mi vida y han provocado mi ausencia virtual durante unos cuantos días. Ya se suele decir que las desgracias nunca vienen solas y al menos está vez así ha sido. Se podría hablar largo y tendido sobre ellas pero seria algo aburrido que caería en el más absoluto victimismo, cosa que no me apetece lo más mínimo. Aún así me quedaré con una pequeña anécdota no especialmente grave, o sí, según se vea.

Era jueves, aunque esto no importe mucho. Un jueves como otro cualquiera. Ese día cogí mi coche como de costumbre y lo aparqué. Luego caminé un trecho y llegué a la escuela en dónde tenía clase. Cuando acabé deshice el camino y la cotidianeidad dio paso a la sorpresa y la regularidad a lo inesperado. El coche seguía allí, dónde lo dejé. Pero alguien, durante la realización de una maniobra digna de elogio había, literalmente, destrozado la parte trasera del vehículo. Aunque busqué no había indicio alguno del culpable. Nada. Así que para la compañía aseguradora es un caso de daños propios.

Al final no ha sido para tanto, ya que de todos modos el seguro ha cubierto la mayor parte de los gastos pero, una vez más queda en evidencia la falta de civismo y de responsabilidad de algunos ciudadanos. Supongo que es mucho pedir que la gente de la cara y se responsabilice de sus errores, es mucho esfuerzo y poca recompensa el dejar un papel explicando lo sucedido y apuntar algunos datos personales.

La evasión es más fácil que la implicación y la falsa libertad de la que creen gozar les absuelve. Siempre a punto para recibir nuevos derechos y para librarse de antiguas obligaciones. Un camino al parecer más llano, más recto, más fácil se les ofrece. Pero a veces los sentidos nos engañan querido ciudadano, lo que creemos astucia e inteligencia no es más que ignorancia. El camino que parecía más fácil se vuelve angosto, al vaciar tus bolsillos de responsabilidades vas perdiendo tus libertades. El yo por ti y tu por mi se convierte en nadie por nadie. Egoísmo que da paso a la soledad y nos priva de la felicidad.

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7 comentarios en “Yo por ti y…

  1. Es egoísmo, pero forzado, por los mismos seguros, desde el momento en que bonifican a quien no da partes fomentan estas cosas, en principio al que te da el golpe dejar sus datos no le significa nada, porque pagaría su seguro, pero el seguro le subiría al año siguiente y por lo tanto es mejor pasar de todo, es el mundo, está montado así, una ventaja, en teoría, en la práctica es un inconveniente.

  2. Sí, está claro que hay muchos factores que influyen en este caso, entre ellos los mismos seguros como dices. Pero quería incidir en el hecho de que si todos hacemos lo mismo y miramos hacía otro lado también los demás lo harán para con nosotros. No creo que la sociedad en conjunto salga ganando nada en este tipo de acciones, y como vivimos en sociedad al final también salimos perdiendo como individuos. Como bien dices, al final se hace lo que se hace porque el mundo está hecho así, pero es una pena.

  3. yo me acuerdo mucho de la madre que parió al civismo (o más bien al cabrón que se lo comió), una media de tres veces por trayecto en el carril bici. Si no son peatones que pasan de mirar por donde van, son coches que aceleran cuando cruzo o gente que aparca en pleno carril y te obliga a salir a carretera (cuando me toca ir en sentido contrario es MARAVILLOSO). En serio, cualquier día me da un infarto o tengo un accidente D:

    Hola, soy nueva por aquí xDD

    • Hola Paula, gracias por tu comentario y tu aportación personal. Por suerte no suelo circular por el carril bici de la ciudad, y digo por suerte por la fama que tiene, al menos en Valencia es más una carrera de obstaculos que otra cosa. Pero ya se sabe, entre la falta de civismo y el poco interés en mejorar servicios que no interesan económicamente pues las cosas están como están. Un saludo!

  4. Desgraciadamente estamos convirtiéndonos en una sociedad deshumanizada, inculta, intolerante, desafiante, maleducada, y…
    Creo que la individualidad se está yendo al traste. Nos vamos convirtiendo en un gran rebaño que sigue a políticos corruptos, falsos profetas y pastores sinvergüenza.
    Un saludo desde Canarias.

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