De la amistad a la indiferencia

Este fin de semana salí un rato. Ya hacía tiempo que no lo hacía y la verdad que fue divertido, pude volver a ver a algunas amistades, hablar un rato, tomar unas cervezas y hasta echarme unas risas que ya iba siendo hora. El día fue tranquilo y me crucé con mucha gente conocida y otra no tanto. En general no me suelen gustar este tipo de reuniones tan concurridas, pero tengo que reconocer que no estuvo mal del todo.

 Además, en un entorno así pude analizar ciertos comportamientos humanos y intentar buscarles un porqué. Sí, lo reconozco, a veces me gusta quedarme al margen de las conversaciones y contemplar las cosas desde fuera como un mero espectador, intentar comprender las reacciones y pautas de las personas y en definitiva llegar a conocerles mejor. La razón de esta actitud frente al mundo no la sé, pero es inevitable, siempre encuentro pequeñas cosas sobre las que pensar que me parecen interesantes.

 En este caso me llamó especialmente la atención que algunas personas fueran más amables que de costumbre. Me sorprendió que me hablaran con mucha más confianza cuando otras veces apenas habíamos cruzado unas palabras. El porqué de este cambio lo comprendí después, y simplemente se debe a haberme juntado últimamente con unas personas que, digamos, tienen sus mismos ideales. No es la primera vez que me ocurre. He pasado muchas veces de la amistad a la indiferencia, de la indiferencia a la enemistad y de la enemistad a la amistad sin haber hecho absolutamente nada más que hablar con tal o cual persona. Este hecho no deja de asombrarme y me parece más típico de un instituto de secundaria que de personas adultas. ¿Acaso no soy siempre la misma?

 Creo que nos preocupamos excesivamente en saber lo que hacen las personas que nos rodean y luego juzgarlas por ello. Pero la mayoría de veces no sabemos casi nada sobre ellas y apenas las conocemos realmente. Es muy complicado conocer a una persona y se necesita mucho tiempo para ello, pero aun así creo que merece la pena el esfuerzo. Cada uno de nosotros es un universo diferente del que aprender sobre el mundo y también sobre nosotros mismos. Un diamante en bruto que pulir y cuidar para sacar lo mejor de él, y aunque algunas veces en lugar de un diamante nos puede salir una piedra no creo que sea motivo suficiente para dejar de intentarlo.

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14 comentarios en “De la amistad a la indiferencia

  1. Yo nunca he pasado de la enemistad a la amistad, pero si de la indiferencia a la amistad, para luego volver rápidamente a la indiferencia.

    Hay mucho chaquetero por ahí, cuando están solos dentro de un grupo de personas que no conocen, o se sienten inseguros, se arriman a cualquiera. En esas situaciones, cuando sabes que te están usando, siempre me planteo darles una patada en el culo, pero al final nunca lo hago.

  2. Totalmente de acuerdo, no hay nada como un duro palo en la vida, para saber quienes son amigos verdaderos y quienes están de paso. Yo lo averigüé hace algo más de un año, y mis sospechas se hicieron realidad…en fin, así es la vida!!!

    Saludos a los dos!!

  3. En la perseverancia, como dices, está el éxito. Por otro lado, los juicios dañan mucho, tanto al que los practica como al que los recibe. Si fuéramos conscientes, prescindiríamos de ellos.

  4. Hace tiempo que no suelo juzgar a nadie pero dadas las circunstancias y los palos recibidos, juzgo a quién me juzga a mí
    Feliz domingo de cine

  5. Muchas veces somos lo que la gente quiere que seamos. No entienden que cada uno tenemos una forma diferente de ser, que no es mejor ni peor que la de otros, pero esos otros se creen el ombligo del mundo, y si no concuerdas con ellos, todo lo demás, para ellos no vale.
    Saludos.

    • Precisamente una de las mejores cualidades de la humanidad, que cada persona es un mundo por descubrir. Pero bueno, hay gente que no es capaz de ver más allá como tu dices. Al final creo que los que más pierden son ellos, porque aunque estén rodeados de personas no conocen realmente a ninguna. Un saludo!

      • El alma lanzó su grito,
        quizo decirme quién soy,
        pero no escuché a mi alma
        y me perdí entre marañas
        de dudas, miedo y temor.
        Gracias. Yo creo que no conozco a nadie, y quizá nadie me conozca a mi.
        Un saludo!!

  6. Gracias a ti por tu profunda reflexión. Es posible que nadie nos conozca realmente o que no conozcamos a nadie en su totalidad, pero al menos por mi parte me gusta intentarlo, siempre se encuentran cosas buenas y otras no tan buenas, pero lo mejor es que siempre se aprende algo y esto también nos ayuda a conocernos a nosotros mismos. Un saludo!

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