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¿Estudias o trabajas? Me desespañolizo

Aún recuerdo aquellos maravillosos años en los que me preguntaban repetidamente el tan manido tema de ¿estudias o trabajas? Hace unos años respondía alegremente que trabajaba y que tenia una profesión, me había costado muchos años de estudio pero al fin lo había conseguido. Curiosamente los años han ido pasando y, a mi edad ya no se preguntan estas cosas. Ahora la pregunta habitual suele ser: y tu, ¿de que trabajas?, sin más. Oye pues resulta que no trabajo, que estoy en el paro, que estoy buscando un trabajo, que estoy desempleada… vamos, que se puede decir de muchas formas pero a cual peor. Y luego para acabar de hundirte en la miseria la segunda pregunta que sobreviene suele ser: ¿y a que te dedicabas antes?

 Antes, palabra funesta donde las haya.

 Cansada de escuchar esta eterna repetición de preguntas y respuestas he decidido cambiar el curso de las cosas y ponerme a estudiar. Sí, eso es lo que he hecho. Ahora cuando me preguntan, ¿en que trabajas? respondo que no trabajo, que estoy estudiando. ¿A sí? Sí sí sí estudio francés. Con lo cual he logrado que la gente me mire bastante raro, pero he dejado de dar lástima y ya nadie intenta consolarme y decirme que ellos están igual. Ya no me sumerjo en conversaciones pesimistas y fatídicas en las que se lleva a toda la humanidad al Apocalipsis total. Simplemente la gente se me queda mirando y piensan que se me va la olla, pero eso ya me da igual.

 Hace ya dos años que empecé (aunque me parezca que fue ayer) y cada día aprendo alguna cosa nueva de esta lengua. He llegado a quererla y a apreciarla y poco a poco la he ido interiorizando (aunque aún me queda mucho pero que mucho por aprender). Tanto qué hasta he tenido sueños en los que yo y los demás protagonistas hablaban en francés. Pensareis que esto no es nada raro, pero para mi es algo extraordinario y ahora os contaré porqué.

 Me siento muy orgullosa de vivir en una de esas regiones del mundo en donde la gente es bilingüe. Cosa, que por otro lado, no pienso que sea para nada una situación extraña ni poco habitual. Hay mucha gente que usa en su día a día más de una lengua sin que esto le ocasione ningún problema. Pero, solo había un lugar sagrado en el que mi lengua materna era la única que existía, donde ninguna más podía entrar, este lugar no es otro que el mundo de mis sueños. Jamás he tenido un sueño en castellano, aunque en él salieran personas con las que habitualmente hablo en castellano. En cambio, dos años han servido para que el francés ya haya aparecido en más de una ocasión. Es posible que tras esta confesión no vuelva a escribir más y me internen como un caso grave de españolización. Aunque siempre podré decir a mi favor que lo escribí en castellano.

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En clase

Empiezo a escribir después de haber visto una película. Me pasa a veces, miro una película o escucho una canción y se me ocurren cosas que contarle al papel en blanco. La culpable en este caso es Klass, un filme estonio que da mucho en que pensar. Trata de unos jóvenes que se meten con un compañero de clase a todas horas hasta convertir su vida en un verdadero infierno. Parece que las cosas pueden cambiar cuando finalmente consigue encontrar un aliado en la clase, pero esto no hace más que empeorarlo todo ya que el encarnizamiento del resto aumenta. Después de soportar todo tipo de vejaciones, finalmente los dos jóvenes deciden actuar, quizás no de la mejor manera.

 Cuando la película ha acabado la sensación de rabia e impotencia no me ha abandonado hasta ahora y por eso he tenido la necesidad de escribir este artículo. Se podría hablar largo y tendido sobre las diferentes partes que están involucradas en la historia, pero tampoco quiero contar la cinta entera por si alguien se anima a verla. Por desgracia el tema del acoso escolar o bullying es un problema muy actual y en mi opinión, lo que ocurre dentro de las aulas no es más que un reflejo de la sociedad exterior. Por tanto es responsabilidad de todos dar un buen ejemplo para estos jóvenes que empiezan a caminar solos ante la vida.

 La importancia de la educación para la sociedad es enorme y muchas veces no somos conscientes de ello. Últimamente, el sector educativo ha recibido en este país un trato realmente discriminatorio. Los recortes y ajustes para con este sector se han ido sucediendo y aún siguen en la actualidad. Me parece muy vergonzoso y me siento impotente cuando aún hay gente a la que le parece bien esto. Algunas piensan que los profesores se quejan porque van a tener menos sueldo o más trabajo pero no es así. Puede que haya gente que lo haga por esto, pero la inmensa mayoría lucha por un sistema público y gratuito que dé una educación de calidad y donde se pueda atender de la mejor manera posible a nuestros hijos, a los hijos de esta sociedad que serán nuestro futuro. Hoy quiero dedicar estas palabras a toda la gente íntegra y responsable que no luchan por ellos, sino que luchan por esas personas que tienen y que tendrán en sus aulas y por el futuro de esta sociedad que es de todos.