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Mariposa de la sierra

Hace unos días volví de mi viaje a la sierra de Cazorla. Allí tuve la oportunidad de descansar (todo lo que el intenso calor de esta última semana me permitió) y de volver con fuerzas renovadas para afrontar la vuelta a todo sin vuelta a nada. En mi regreso, y después de unos tórridos días veraniegos en el sur de la península, me topé de bruces con lo que viene a ser la primera gota fría de la temporada. De forma que poca cosa he hecho desde que volví, aparte de salir algún rato cuando el tiempo me lo ha permitido y quedarme en casa disfrutando del fresquito que ya se iba echando en falta.

 De mis días jienenses guardaré siempre buenos recuerdos, sin embargo me hubiera gustado poder estar algún que otro rato sin la intensa compañía de mis queridos padres que, aunque con buena intención, a veces resultan la mar de cargantes. Por lo demás todo bien, la sierra es realmente bonita y hay multitud de ríos y fuentes con aguas limpísimas en las que sofocar el calor y la sed. Los pueblos también son maravillosos, algunos de ellos verdaderamente encantadores. Y no puedo olvidarme de sus bares y de sus tapas, visita diaria obligada, una delicia vaya. En definitiva, se trata de una región que bien merece una visita y la verdad que no dudaré en repetir alguna otra vez si surge la ocasión.

 Para variar un poco me dejaré de tanto escribir y os pondré unas cuantas fotos de pequeños momentos únicos que pude recoger en mi estancia. Y, aunque no es lo mismo estar que ver unas fotos, espero que os transportéis por unos momentos a esta espléndida región.

Este mar de olivos es la primera imagen que me viene a la cabeza cuando pienso en Jaén. Esos atardeceres viendo como el sol se escondía por tan azulados valles.

Este mar de olivos es la primera imagen que me viene a la cabeza cuando pienso en Jaén. Esos atardeceres viendo como el sol se escondía por tan azulados valles.

Panorámica estival del pantano del Tranco con el Castillo de Bujaraiza en el centro.

Panorámica estival del pantano del Tranco con el Castillo de Bujaraiza en el centro desde el mirador Félix Rodríguez de la Fuente.

El decaer incesante del agua en la llamada cueva del agua. Apropiado nombre para tan húmedo lugar.

El decaer incesante del agua en la llamada cueva del agua. Apropiado nombre para tan húmedo lugar.

Panorámica de la blanca ciudad de Cazorla.

Panorámica de la blanca ciudad de Cazorla.

Aunque no conviene a veces encuentras cosas maravillosas si te sales del camino.

Aunque no conviene, a veces encuentras cosas maravillosas si te sales del camino.

Un encuentro inesperado.

Un encuentro inesperado.

Atardecer en el castillo de La Iruela. Una experiencia inolvidable.

Atardecer en el castillo de La Iruela. Una experiencia inolvidable.

Si el paraíso existe quiero que se parezca a esto.

Si el paraíso existe quiero que se parezca a esto.

Hablando del paso de los años con un compañero milenario.

Hablando del paso de los años con un compañero milenario.

Baeza tiene un color especial.

Baeza tiene un color especial.

Acabo como empecé, con el maestro Antonio Machado.

Acabo como empecé, con el maestro Antonio Machado.

PD: Si queréis ver las fotos más grandes solo tenéis que clicar sobre ellas.

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No hay mal que por bien no venga.

La vida da muchas vueltas. Hace unos años la gente se quejaba porque había muchos inmigrantes y les echaban la culpa de algunos de sus problemas. Ahora, en cambio, parece que más de la mitad de los jóvenes españoles desean o no tienen otra salida que abandonar este país, ya que encontrar un trabajo decente (o no tan decente) aquí es más complicado que encontrar una aguja en un pajar. He visto como poco a poco, mucha de la gente que conocía se ha ido a un sitio u otro. Muchos de ellos ya han rehecho su vida en estas naciones que les acogieron y no son más que un recuerdo en la distancia. Otros en cambio hace poco que se marcharon y el destino dirá si será para volver o para quedarse.

 Pero como reza el título de este post e intentando ver la vida de una manera optimista: no hay mal que por bien no venga. Os preguntareis que de bueno veo en este exilio forzoso de miles de personas y no es otro que tener amigos en todos los países de Europa. De entre todos estos, Alemania se ha convertido en destino predilecto para todos aquellos que quieren abandonar las listas del paro o simplemente encontrar un trabajo que les llene más. Muchos compañeros y conocidos, algunos amigos y un par de familiares se han instalado allí en los últimos meses y uno de ellos me ha invitado, muy amablemente, a pasar unos días en la capital bávara. Y aquí es donde el “no hay mal que por bien no venga” cobra su sentido. Hay que tener en cuenta que los últimos meses han sido un fracaso laboralmente hablando y mi economía no estaba como para salir de vacaciones este año, así que la invitación ha llegado como agua de mayo. Por muy poco podré acercarme a este país que ya conocí en su día y que tiene mucho más que trabajo para ofrecer a sus visitantes.

 Sin alargar más el escrito de hoy me despido por unos días con un hasta luego, puesto que pronto estaré de vuelta por estos lares y puede que me anime a contaros algo de mi estancia por tierras teutonas.