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No hay mal que por bien no venga.

La vida da muchas vueltas. Hace unos años la gente se quejaba porque había muchos inmigrantes y les echaban la culpa de algunos de sus problemas. Ahora, en cambio, parece que más de la mitad de los jóvenes españoles desean o no tienen otra salida que abandonar este país, ya que encontrar un trabajo decente (o no tan decente) aquí es más complicado que encontrar una aguja en un pajar. He visto como poco a poco, mucha de la gente que conocía se ha ido a un sitio u otro. Muchos de ellos ya han rehecho su vida en estas naciones que les acogieron y no son más que un recuerdo en la distancia. Otros en cambio hace poco que se marcharon y el destino dirá si será para volver o para quedarse.

 Pero como reza el título de este post e intentando ver la vida de una manera optimista: no hay mal que por bien no venga. Os preguntareis que de bueno veo en este exilio forzoso de miles de personas y no es otro que tener amigos en todos los países de Europa. De entre todos estos, Alemania se ha convertido en destino predilecto para todos aquellos que quieren abandonar las listas del paro o simplemente encontrar un trabajo que les llene más. Muchos compañeros y conocidos, algunos amigos y un par de familiares se han instalado allí en los últimos meses y uno de ellos me ha invitado, muy amablemente, a pasar unos días en la capital bávara. Y aquí es donde el “no hay mal que por bien no venga” cobra su sentido. Hay que tener en cuenta que los últimos meses han sido un fracaso laboralmente hablando y mi economía no estaba como para salir de vacaciones este año, así que la invitación ha llegado como agua de mayo. Por muy poco podré acercarme a este país que ya conocí en su día y que tiene mucho más que trabajo para ofrecer a sus visitantes.

 Sin alargar más el escrito de hoy me despido por unos días con un hasta luego, puesto que pronto estaré de vuelta por estos lares y puede que me anime a contaros algo de mi estancia por tierras teutonas.

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Verano

El tiempo pasa y ya estamos en julio. Aunque parecía que este año el verano no quería llegar, por fin va asomándose tímidamente por nuestras tierras y ya empieza a hacer calor. Por la avenida veo pasar a los jóvenes con su toalla y su bañador en dirección a la piscina. En la antes vacía plaza lucen sombrillas de colores y por la tarde niños de todas las edades juegan entre las baldosas y los árboles.

 Son días felices para muchos que ven llegar sus días de vacaciones. Días muy esperados durante todo el año ya sea para descansar, viajar o simplemente disfrutar del tiempo libre que llevaban anhelando durante muchos meses. Pero, también habrá muchos otros que empezarán ahora sus días de trabajo. Trabajadores temporales de todo tipo buscarán y encontrarán su pequeña oportunidad para ganar un poco de dinero y para bajar, momentáneamente, las engrosadas listas del paro.

 Vida renovada llegará a los vacíos apartamentos de la playa. Kilómetros de cemento inmóvil y estéril. Inversiones millonarias a medio acabar. Nuevos proyectos por concluir. Ecosistemas marinos arrasados, vida muerta y enterrada, para que vuelva a renacer en forma de personas durante tan solo dos meses al año.

 Kilómetros al interior se ven las pequeñas cimas de las montañas olvidadas. Cada año un nuevo fragmento de estos grandes parajes se convierte en un yermo de cenizas. Poco queda ya. El verde es un color en extinción. El gris y el marrón dominan la zona. Áreas forestales protegidas pasan rápidamente a explotables y las construcciones se suceden dónde antes había bosque. Edificios, carreteras y vías de tren nacen entre el polvo del pasado.

 Muchos disfrutarán de sus vacaciones en este panorama desolado, pero dudo que a estas tierras les guste el verano.

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¿Has encontrado trabajo de… lo TUYO?

Ayer fui a firmar el cese, así que vuelvo a estar oficialmente en las listas del paro. Qué novedad. Ya sé que en algunos posts anteriores conté que no tenia trabajo pero la verdad es que un empleo que dura cuatro días no debería contar como tal. En vista de las expectativas que tenia de volver a trabajar en lo mío, decidí que ya era hora de cambiar de escenario y por eso acepté este mini-job: todo iban a ser ganancias. Por un lado iba a ganar dinero y por otro una nueva experiencia. Aun así me costó decidirme. ¿Y eso porqué? Pues ahora mismo me parece una tontería pero supongo que no lo es, y en este dilema estarán muchas personas en este momento.

 Me pasé años estudiando y enfocando mi vida hacia lo que iba a ser un tipo concreto de trabajo y cuando por fin mi preparación estaba completa y estaba trabajando, zas, la crisis, el paro, la desaceleración económica…etc., etc. El resto no hace falta contarlo. La cuestión es que al principio, pensaba en encontrar algún trabajo relacionado con lo que había estado haciendo hasta ahora, en resumen, algo para lo cual se necesitaran los años de preparación que yo llevaba a mis espaldas. Para mi, empezar a trabajar en algo diferente era un fracaso. Como haberte preparado para algo y haber luchado por ello y al final no conseguirlo, me lo tomaba como algo personal. Esto me impedía abrir la mente hacia otras oportunidades que pudieran ser atrayentes y que pudieran agradarme.

 Pero, ¿qué importa el sector en el que trabajes mientras que estés contenta con lo que haces? La vida de nuevo me ha dado una lección y ahora ya no tengo ninguna duda. Es necesario reinventarse día a día y luchar por nuestra felicidad. El fracaso no es trabajar de algo diferente para lo que te habías preparado sino todo lo contrario. Sé que hay muchas personas en este momento con la autoestima por los suelos por no encontrar ese trabajo para el que tanto se habían preparado. La situación es complicada para todos lo sé. Pero no tiréis la toalla, la capacidad humana para adaptarse es mucho mayor de lo que pensáis, no dejéis de luchar puesto que en cualquier sitio podéis encontrar esa oportunidad que estabais esperando. Luchad hasta el final, pues vuestra valía no esta solo en vuestros conocimientos también en vuestras habilidades y capacidades.